¿Se vende más con el Marketing Experiencial?

El Marketing experiencial consiste en “vender experiencias” a través de un producto determinado. Representa un paso más en el intento de mejorar la relación entre los clientes y las marcas, sobrepasando la barrera establecida por las estrategias dirigidas a los sentidos (vista, olfanto, tacto…) llegando hasta la psique de una forma más completa.

Supone ir más allá del propio producto a la hora de crear nuestra imagen de marca. ¿Cómo lograrlo?

Las experiencias que pueden generar una marca son principalmente cinco: emociones, racionales, de actuación, sensuales y relacionales. Todos estos factores ya se utilizan de forma habitual en la publicidad.

Es muy importante reconocer que hoy en día todas las empresas están actuando en el terreno de las experiencias, de las emociones si lo que se quiere es vender más. Pero hay que saber enviar la imagen adecuada ya que se pueden producir experiencias inadecuadas que alejan al cliente de la marca y dificultan su fidelización. Para que esto no suceda y encaminar nuestras estrategias os proponemos cinco pasos a seguir:

  • Analizar el contexto de los clientes: las empresas debemos preocuparnos por conocer el entorno cultural y sociológico en el que se desenvuelven nuestros consumidores.
  • Crear una estrategia: tras el estudio de nuestra clientela podemos plasmar en un informe estratégico el tipo de experiencias que pueden tener un impacto positivo en ello. De esta forma, tendremos claro qué tipo de experiencia queremos y podemos crear, se tratará de una acción valiosa para la marca y cómo se va a realizar.
  • Diseña la experiencia: con los objetivos y la filosofía clara, se evaluarán los elementos de marca para crear una imagen coherente en todos los generadores de experiencias.
  • Crear relaciones: nuestra labor en este punto consistirá en aplicar la estrategia a las relaciones que se producen entre la marca y nuestra empresa. Hablamos de vendernos, de ajustar los canales de comunicación, apostar por las redes sociales, en definitiva, de cuidar la experiencia más directa con el cliente.
  • Retroalimentación: el marketing experiencial, al igual que cualquier forma de gestión, no termina nunca. Debemos establecer una estrategia que sea capaz de escuchar al mercado y adaptarse a sus necesidades, adaptando las experiencias a los cambios socioculturales que puedan surgir con el paso del tiempo.

Esto no supone renunciar a la labor del marketing tradicional, sino la toma de conciencia de que todas las marcas proporcionan experiencias y que estas deben de ser gestionadas de forma integral para crear una mejor relación con los clientes, con el objetivo de lograr más ventas.

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